Feliz Navidad 2016!

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FIGURA Y FONDO

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jueves, 20 de abril de 2017

ESTE JUEVES, UN RELATO CON FECHA


Juan Carlos nos propone narrar a partir de una fecha definida. Mi relato se ubica en un futuro no demasiado lejano, considerado nuestro paso por este planeta. Para leer todos los textos participantes, pasar por su blog.


31 DE DICIEMBRE DE 2599

Dicen que los antiguos mantenían la costumbre de juntarse a disfrutar de los mejores manjares y alzar sus copas desbordantes de bebidas espumantes justo en el último minuto en que acababa el calendario gregoriano. En ese instante de renovación de ciclo, sostenían en alto los delicados recipientes con esperanza y regocijo y elevando los ojos al cielo rogaban por un nuevo año cargado de bendiciones y bonanza.

Justamente hoy, de haberse mantenido en vigencia aquel antiguo sistema de contar las jornadas, se cerraría otro periodo anual y este preciso momento sería el indicado para alzar las copas como parte de ese rito de buenos augurios.

Nada ha quedado ya de aquel mundo rebosante de vida y proyectos. De sobra sabemos que la desidia del hombre ha ido destruyendo completamente los recursos naturales que antaño abundaban. La escasez, la contaminación, las guerras,  la falta de compromiso con la defensa de todas las especies ha hecho que el planeta esté hoy en agonía.

De los muchos que éramos en otro tiempo, sólo sobrevivimos un puñado de empecinados que hasta ayer insistimos en soñar imposibles. Sobrevivientes infortunados condenados al exterminio a causa de nuestra propia impericia, sabemos que es muerte lo que el futuro nos depara y la razón nos dice que nada queda en nuestras manos para intentar virar nuestro destino.


Pero como aún hay fibra humana en nuestro interior y quedan rastros de inexplicable esperanza en nuestro yo irracional y más profundo, los invito hoy, pese a todo, a compartir en esta mesa de despedida estos pocos víveres rescatados de entre las sobras de lo que fuimos, y alzar –seguramente por última vez- estas copas en las que aguarda ser bebido el último resquicio de agua pura de la que disponemos. Así, emulando el rito augural de otros tiempos, les propongo elevar los ojos al cielo a la vez que chocan nuestras copas rogando por un milagro. Un impensado y maravilloso milagro que haga posible, al final, un giro trascendental en el rumbo de este condenado planeta. Sé que ya es demasiado tarde para pedir por nuestra propia sobrevivencia. Roguemos entonces, que no lo sea para lo poco de vida que queda aun latiendo bajo las cenizas de nuestro fracaso.

miércoles, 12 de abril de 2017

ESTE JUEVES (CON ADELANTO) UN RELATO: BESTSELLER

Esta semana convoca Mirella, del blog Divagaciones Nocturnas. Mi texto no se ajusta 100% a lo que ella propone, pero es lo que me surgió, jeje.

Para leer todos los relatos participantes, dar clic aquí.

P.d
No estaré en mi casa este fin de semana, pasaré a leerlos con retraso. Felices Pascuas!


BESTSELLER

Se le pasaba la vida sin consentimientos y ella sentía que nunca iba a poder ver realizados sus sueños más sentidos. La fantasía de verse consagrada como escritora, de lograr un bestseller y sentir ensalzadas sus letras a causa de su fuerza expresiva y la originalidad de sus argumentos no llegaba a concretarse por más que lo intentaba y si bien reconocía que tal vez no había sido lo suficientemente apasionada ni lo sobradamente exigente con sus tímidos logros literarios, estaba segura de reconocer en alguna de sus obras un espíritu impulsivo que bien merecía ser valorado por propios y extraños.

Asistía a cuanto taller de narrativa sentía nombrar, soltaba su pluma con la excusa de cualquier propuesta literaria que encontrara en internet, analizaba minuciosamente el estilo de los grandes escritores a quien admiraba desde la adolescencia para intentar emular su temple e ir definiendo así su propia manera de narrar. Se presentaba a todos los concursos literarios de los que se enteraba, soñando figurar dentro de los destacados, pero nunca conseguía ni siquiera una mención.

Cada nuevo fracaso aminoraba su ya escaso entusiasmo y poco a poco sus historias perdieron la chispa que alguna vez la motivaron a escribir. Terminó por aceptar que jamás estaría entre aquellos escritores que logran llegar a las grandes masas de lectores, conmoviendo y haciendo reflexionar a los demás a través de sus letras, y ese oscuro dictamen de su propio razonamiento terminó por hundirla en la apatía y la desmotivación.

Mucho después, cuando menos lo esperaba, olvidadas ya sus viejos intentos literarios entre los más empolvados rincones de su biblioteca, uno de sus nietos se mostró más que interesado al leer uno de sus primeros cuentos redactados con apasionada ilusión. El pequeño, sonriendo levemente mientras su imaginación despertaba a la par que iba leyendo, logro conectarse placenteramente con aquellas letras fantasiosas derramadas alguna vez por su abuela, disfrutando de inmediato la lectura con inusitada candidez.  


La hasta entonces frustrada escritora, sorprendida por aquel impensado regalo de la vida, sintió otra vez reverdecer su espíritu narrativo al ver que sus historias estaban siendo al fin paladeadas por un ávido lector -tan inesperado como querido- dándole nuevamente sentido a aquella pasión que, por falta de lo que entendiera como “éxito”, estuvo a punto de desterrar para siempre.

No siempre la consagración llega de la forma en que toda la vida la hemos buscado.

jueves, 30 de marzo de 2017

ESTE JUEVES UN RELATO: Llegar a fin de mes

De la mano de Gustavo, me sumo a la convocatoria literaria de esta semana. Para leer más textos, pasar por su blog.


33



LLEGAR  A FIN DE MES

Al ver mis zapatos -mugrientos y deformados- mi cabello cano apenas peinado y sin rastro ya del último corte, algunas personas seguro pensarán que estoy ida. Más allá, mis pensamientos, de las preocupaciones que a todos atan a la supuesta cordura. Pero no es así. Soy consciente aún de mis necesidades, de esta realidad de carencias profundas que hacen que mi dignidad haya bajado más allá del límite de lo que jamás hubiese pensado. La chaqueta que llevo, raída y descolorida, alguna vez fue la que lucía orgullosa en mi trabajo, preocupada por entonces en dar una buena imagen a la par que intentaba sonreír con educación y cortesía detrás del escritorio.

Seguro la gente pensará que las tres frutas que llevo en la bolsa me han sido regaladas. No es así. Acabo de comprarlas. En realidad han sido dos por la que he pagado. La otra me la obsequiaron como gentileza en la verdulería. Me conocen de hace bastante y tienen conmigo ese tipo de gestos. Yo los agradezco. He dejado ya de sentirme humillada. ¿Qué es el orgullo más que el síntoma vano de un ego desbocado?

Camino por la calle sin mirar a los ojos de la gente que pasa, alocada, de un lado para el otro. No me pierdo ya en detalles como esos.  Mi mente se entretiene evocando otros tiempos, cuando yo era parte de esos que corrían. Algo menos preocupada, eso es cierto. Pero tan atareada y vital como ahora van ellos. Nunca tuve mucho, ni tampoco lo desee, eso también es cierto. Pero hice lo que pude y no me siento culpable. Aunque jamás pensé que llegaría el día que, a cambio de lo que di, me quedaría tan poco.


Hoy, se puede decir que no vivo, que apenas sobrevivo. Sin aspiraciones, ni sueños, ni quejas ni quimeras. ¿Para qué? si sé que es inútil. No sé ya el día que corre, para mí todos son iguales. Lunes, martes, sábado o domingo. ¿Qué más da? Solo marco en el calendario el día que cobro esa jubilación tan magra que cada vez dura menos y alcanza para bien poco ¿Si me preocupo? No le encuentro el sentido. Si tengo, algo como, otro poco me dan algunos por lástima o simpatía. Me da más o menos lo mismo. Cuando se me acaba, tal vez extienda mi mano en alguna esquina. ¿Qué saben -los que pasan- lo que he hecho o sufrido en la vida?

Nota:
El relato surgió a partir de una señora real con la que me crucé, camino a la verdulería.

miércoles, 22 de marzo de 2017

ESTE JUEVES UN RELATO: Círculo vicioso

Esta semana la consigna a desarrollar viene de la mano de Maribel Lirio, a partir de la temática de los CÍRCULOS VICIOSOS en los que nos dejamos enredar con el pensamiento. Con algo de adelanto, va mi aporte.
(para leer todos los relatos participantes, pasar por su blog)


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CIRCULO VICIOSO

¿Y si todo en su vida, más allá de las aparentes diferencias sustanciales, no ha sido más que un círculo vicioso perpetuo y silencioso en donde sus propias inseguridades han ido construyendo esa trampa continua de dependencias y frustraciones en la que se siente desfallecer? ¿Y si nada de lo que le sucede hoy responde al azar o a una infortunada combinación de factores externos, sino que nace en la manera en que desde el inicio, ella misma va predisponiéndose con todas sus relaciones? ¿Y si no le alcanza para crecer y avanzar el aprendizaje que le aporten las malas experiencias pasadas?  ¿Si no sirve lamentarse hasta quedar sin llanto intentando hacer borrón y cuenta nueva, apostando al rato a otro tímido puede ser sin que los cambios asumidos hayan ido más allá de otro nombre tachado, un puñado de recuerdos mal paridos desechados al fondo de la lista de desplantes y una nueva retirada con tacos desgastados intentando marcar distancia, con resignación y con culpa, ante esa espiral entrampada que van pavimentando sus propias cenizas? Y es que nada podrá cambiar, en definitiva, si ella misma no cambia más allá del color de pelo o la circunstancial geografía de su realidad.

¿Por dónde empezar? Siente que su interior es un mundo inexplorado. ¿Comenzar por intentar reconocerse sin miedo a lo que pueda descubrir? Sabe que hay mucho que la decepcionará. ¿Aprender a asumirse sin complejos? No cree tener la fuerza.


Quisiera saber por qué punta tirar para comenzar a desovillar esa madeja. Siente que quizás no haya tan solo una punta. Tal vez sean muchas las hilachas. Puede que el proceso se parezca más a pelar una cebolla, sacando capas lentamente para ver qué cubre cada una. Quizás la ansiedad sea contraproducente. Tal vez la manera de comenzar sea simplemente dejarse llevar por el universo del propio ser, ese que lo sabe todo y que se suele tener acorralado detrás del ego. Contemplar hacia adentro, silenciar las dudas, las preguntas y limitarse a respirar profundo para que las respuestas lleguen sin apresuramientos. Tal vez por ahí pueda intentar romper el círculo…

jueves, 9 de marzo de 2017

ESTE JUEVES UN RELATO: Bon appetit


Esta semana Matices nos propone remontar la imaginación narrando historias que se relacionen con el placer de la comida. Les dejo mi aporte.


BON APPETIT
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Conoce y domina en profundidad la delicadeza de la gastronomía de sus ancestros, deleita -a quien la observe cocinar- con cada gesto durante la preparación de sus hazañas culinarias. Cuidadosa, detallista, selectiva. A la hora de definir su menú agudiza sus sentidos para percibir la inspiración que el estado de afinación de su espíritu le aconseja para cada ocasión.

Jugos, sabores, aromas y texturas combinados con la excelencia que sólo dominan los grandes chefs, excitan al comensal apenas descubrir frente a si cada una de las exquisiteces que surgen de su cocina. Ella lo sabe y se enorgullece por su arte.

Mientras se concentra en la sazón de las salsas y en la elección y fileteo del pescado del plato principal, no deja de pensar en la creativa combinación de aromas que conseguirá para esa singular cena a la que sólo asistirá un único invitado. Se complace con la ambientación que logrará mediante la profusión de velas, la sutil presencia de un ikebana de flores blancas en el centro de la mesa anunciando el paraíso de degustación que sobrevendrá con el correr de la noche. La refinada mantelería enmarcando la exótica vajilla convenientemente dispuesta, serán los únicos testigos de la extravagante cena en la que piensa dejar aflorar sin tapujos la lujuria combinada de sus más increíbles manjares.

Todo está cuidadosamente equilibrado, todo ha sido puntillosamente planeado. Las finas hierbas, los nabos, los moluscos, las hojas frescas de rizada presencia. Las algas, las raíces de loto, la masa de arroz, el fugu fileteado convenientemente infectado con el veneno de sus entrañas para provocar el colapso inmediato de su detestable convidado… Todo justamente calculado para disimular sus verdaderas intenciones detrás de una exquisita conjunción de sabores.

Paladea por anticipado el momento de su liberación, ese en el que de una vez y para siempre pondrá fin a la tortura insoportable de estar atada a su indeseado marido, millonario –sí- pero anciano, decrépito y falso “entendido” en alta cocina oriental a la que sólo simula valorar como estrategia de complacencia conyugal.




miércoles, 1 de marzo de 2017

ESTE JUEVES UN RELATO: La ventana indiscreta

Esta semana nos conduce Alfredo, para leer todos los relatos pasar por su Plaza del Diamante.

P.d
me disculpo por la extensión del texto, las musas llegaron verborrágicas. 




LA VENTANA INDISCRETA

Basándose en lo que se podía leer en las revistas y escuchar por la TV, cualquiera hubiese asegurado que se trataba de la pareja perfecta. Jóvenes, bellos y siempre sonrientes, mimándose constantemente en público, atildados, correctos, simpáticos, armoniosamente juntos a la hora de opinar y mostrarse frente a cámaras, ambos resultaron ser siempre referentes ideales para quienes imaginan que la fama, el éxito y el dinero son las llaves inequívocas para alcanzar la “felicidad” tal y como la imaginamos a partir de lo que vamos armando sobre la vida de los otros.

Pero yo, anónimo e impensado testigo privilegiado de sus más íntimos entredichos, sé que nunca fue así. Lejos estaban de ser una pareja perfecta, amorosa y equilibrada, feliz y satisfecha.

Desde la pequeña ventana de mi habitación, -casi un accidente arquitectónico dentro del añoso edificio en el que habito- he podido observar sin ser visto todo el maltrato e incomprensión que existía entre esos dos, vecinos notorios de este barrio distinguido que siempre se ha considerado al margen de escándalos y frivolidades.  

Sé que mi actitud de indiscreto voyeur no representa nada digno ni rescatable. Sé que no ha sido correcto de mi parte sostener esta obsesión que me ha hecho ser observador persistente de sus constantes discusiones conyugales, pero puedo atestiguar por haberlo visto a estrecha distancia, que entre ellos fue creciendo un profundo rencor, producto amargo de la hipocresía de la conveniencia.

A través de la tenue transparencia de las cortinas he podido comprobar que hace mucho ya que dormían en habitaciones separadas, que nada grato compartían  más que la obligatoriedad del mismo techo. Vaya a saber uno por qué, seguían insistiendo con esa insana convivencia.

No se hablaban más de lo indispensable. Él la evitaba y hasta diría le echaba culpas que ella terminaba por aceptar. Sé que ella lloraba, inconsolable por las noches, ahogando en silencio las lágrimas de su pena. En silencio y con pastillas, que -puedo asegurarlo- tomaba muchas. Me animaría a decir que él ni se esforzaba ya en ocultarle sus numerosas aventuras, traiciones injustificadas que la pobre intentaba soportar con estoicidad.

Ahora, sabiendo que esta mañana la han encontrado muerta en su baño –habitación ésta a la que desgraciadamente no tengo visual desde mi dormitorio- puedo asegurar, pese a no haber contemplado la escena, que sus nervios no han debido soportar la última ausencia de su marido y en su desesperación, ha debido cortase las venas como último escape a esa infelicidad que siempre se esforzó por disimular puertas afuera de su casa.

Sí, sé que los titulares hablan de un problema coronario de larga data y que –dicen- la enfermedad de un hermano ha sido el motivo por el que él debió ausentarse de su casa, pero a mí no me engañan. No me va ese intento de ocultar lo que yo sé con abundancia de detalles. Los he visto mal convivir desde hace añares y sé lo que en verdad pasaba entre ellos.  A mí no me vengan con interpretaciones suavizadas. Yo sé cómo han venido desarrollándose las cosas y ninguna otra versión de los hechos que pretendan darme ha de sacarme esta certeza que tengo en mi corazón y en mi cabeza.


Nota:
Luego de leer sus amables comentarios (hay seis hasta el momento en que agrego esta reflexión) caigo en la cuenta que todos asumen que la versión interpretada por el observador indiscreto ES indiscutiblemente la verdad. Fue mi intención deslizar algunos detalles para inferir que ese voyeur da por sentado lo que cree saber, y en realidad habla de cosas que de ninguna manera puede conocer con certeza, por ejemplo, los sentimientos de esa mujer que contempla desde lejos y con la que jamás habló, o las intenciones de ese hombre al que cree culpable de toda la incomunicación. Además, el detalle de asumir que la muerta se había cortado las venas en el baño (cuarto al que no tiene acceso desde su ventana) demuestra (o pretende hacerlo) que mucho de lo que ese vecino indiscreto da como cierto, en el fondo es sólo una conjetura.

viernes, 24 de febrero de 2017

ESTE JUEVES (VIERNES PARA SER EXACTOS) UN RELATO: La escalera

Con retraso, me sumo a la convocatoria juevera de esta semana. Convoca Charo, para leer todos los relatos, pasar por su blog.


LA ESCALERA

Había soñado con ese momento toda su vida: la noche de su consagración. Al fin, luego de tanto esfuerzo, de tantas humillaciones recibidas, de tantos gritos e inquisiciones abusivas, de tantas arbitrariedades y de tanta competencia indigna, al fin… podría paladear la gloria y sentir que lo había logrado.

Esa noche espectacular, entre luces fulgurantes y frente a las cámaras, ante miles de fanáticos aclamando con pasión a sus ídolos, por primera vez podría hacer su ingreso triunfal al podio de las súper estrellas. El protocolo de la ceremonia establecía que cada celebridad iría haciendo su entrada triunfal descendiendo por una escalera, con su nombre brillando en un rutilante cartel de luces mientras la voz del maestro de ceremonia remarcaría su presencia frente al público expectante.

Ensayó frente a su espejo mil veces la sonrisa que luciría en ese instante crucial en que las cámaras se deleitarían hurgando cada detalle de su rostro y vestimenta. Reflexionó una y otra vez antes de decidirse, en definitiva, por un extravagante vestido de brillos y transparencias que acentuara sus curvas mientras se deslizara, glamorosa por cada uno de los cuarenta peldaños que –le dijeron- tenía la escalera. Esmerándose en no parecer insegura, planeó bajar con máxima elegancia sosteniéndose con una mano del pasamano labrado mientras con la otra saludaría afablemente a una multitud a la que ni miraría. En el punto en donde la curva de la escalera establecía un máximo acercamiento a las cámaras, planeó hacer una pequeña pausa en su recorrido descendiente y extender hacia la inmensidad el gesto de un beso obsequiado como cariñosa dedicatoria a un destinatario incierto. Luego retomaría su descenso sensual y sugerente sonriendo siempre mientras su mirada destellante de colirio pareciera perderse melancólica en el infinito.

Todo resultó tal como lo imaginó y planeó. Las luces, las cámaras, la multitud, el impacto de su vestido y su cuidada producción. El cartel luminoso, la voz del maestro de ceremonias, el saludo triunfal, el gesto del beso arrojado con generosidad, todo. Menos el inadvertido rincón del escalón que se adelgazaba en la curva a la que se asomó para arrojar el beso y por el que luego resbaló tan ridícula como estrepitosamente.

jueves, 16 de febrero de 2017

ESTE JUEVES UN RELATO: Imágenes demiúrgicas

Hola a tod@s! Retomo mi actividad bloguera luego de unos días de descanso, sumándome a la particular propuesta del amigo Demiurgo. Acompaño el texto con la imagen elegida en la que inspiré la historia.





CURIOSIDAD CIENTÍFICA

¡Al fin lo había logrado!

Después de tantos años sufriendo el descreimiento y la burla cruenta de sus colegas, luego de tanto tiempo profundizando sus cálculos y redimensionando el dispositivo virtual que hiciera posible llevar adelante el experimento, después de tanto esfuerzo y solitaria reclusión invertidos en aquel proyecto tildado por la comunidad científica como descabellado e irracional, por fin, luego de tantas idas y vueltas, dudas y replanteos, al fin podía decir que su teoría había sido comprobada irrefutablemente.

Desde la cápsula inter dimensional que tanto trabajo le llevó construir, como prueba viviente de que todo lo imaginado a través de sus cálculos era realidad y que nada de lo que sostuvo en la tesis de su doctorado había estado equivocado, allí, tan absorto y tan visiblemente conmocionado como ella misma, evaluando el novedoso entorno que lo rodeaba con igual avidez científica como la que ella experimentaba hacia él en esos momentos, abierto a las nuevas sensaciones y deslumbrado por todo lo que aquel fantástico descubrimiento implicaba para ambos universos, el atractivo visitante, pionero privilegiado de otra dimensión, la contemplaba con la misma curiosidad científica con la que ella observaba extasiada su armoniosa contextura símil humana, su sólida y agraciada musculatura, la calidez de su mirada sensual e intrigante...

Luego del lógico shock que sintiera tras confirmar al fin sus postulados matemáticos -tan vilipendiados siempre por sus colegas- poniendo fin a la etapa de tediosos cálculos teóricos, decidió que era ya momento de la libre experimentación para comprobar -de modo versado e intensivo- la naturaleza misma de aquel visitante que la contemplaba con indudable simpatía.

Lo primero que tiró lejos fueron las planillas de cálculos. Seguidamente, su atildado y pudoroso guardapolvo.


Para leer más aportes jueveros, pasar por el blog del Demiurgo de Hurlingham (la música que se escucha está especialmente dedicada a nuestro anfitrión)

jueves, 26 de enero de 2017

ESTE JUEVES, UN RELATO: SOLEDADES

Esta semana Pepe nos convoca con un tema que permite muchas aristas: la soledad (para leer todos los aportes, pasar por su blog)
En este caso, mi inspiración me llevó por un camino cuasi apocalíptico, bastante denso que espero no los llegue a deprimir jejeje.

P.D
Me excuso si no llego a leer todos los textos. Mañana me voy de vacaciones por unos días y no sé si podré visitarlos.
Besos para tod@s!




DE SOLEDADES COLECTIVAS

Bulle la ciudad pese al sopor sofocante que la envuelve. Y no es por un sol calcinante de verano que el aire parece asfixiar a la multitud que se zambulle al unísono entre autos y buses cuando con premisa tele-dirigida el semáforo dictamina el ritmo alternado entre vehículos y peatones. Algo mucho más artificial infecta el escaso espacio libre que sobreviene entre el hormigón que se impone metro a metro entre grises y contaminantes, uniformando los tímidos colores que algunos transeúntes intentan blandir como ineficaz afirmación de sus individualidades desde sus vestimentas.

Cualquier atisbo de diversidad ha sido destruido. Resultan una masa informe de voluntades acabadas marchando sin pensar hacia lo irreparable. Cada ser se intuye diminuto en su identidad pese a estar rodeado de miles de iguales que caminan en masa hacia un mismo destino. No se niegan ante la inercia, no se rebelan ni distraen ni despotrican. Sin una ilusión que los motive, sólo atinan a intentar sobrevivir una jornada más entre silencios medidos y frustraciones. Nadie sueña, ni se solidariza, ni se siente acompañado o comprendido por la multitud que los envuelve. La incomunicación pesa y ahoga tanto como el aire denso que infecta los pulmones. Sin que hayan sido conscientes de ello, entre todos, como cómplices irresponsables de un delirio, han culminado por destruir lo que antes pudiera haberlos unido. Falta poco ya para que la muerte o la vida les resulte más o menos lo mismo. 

lunes, 23 de enero de 2017

INTENTO DE RECUERDO



En diáspora hacia mi interior
me dejo llevar, evocando,
flotando etérea sin tocar
el exterior que envuelve
mi cotidiana materialidad
y viajo, aleteando en vuelo
hacia el pasado
intentando tocar con claridad
aquel recuerdo cálido
que te nombra.
Casi lo consigo.
Pero es ese “casi” que me rompe
otra vez en mil pedazos
y me hace caer pesada
llorando mi tristeza,
mi desconsuelo profundo
ante la arbitrariedad
del arrebato espurio
que nos hizo la suerte
y lloro
-otra vez-
por no encontrarte.

miércoles, 18 de enero de 2017

ESTE JUEVES UN RELATO, de Tutores y tutorías

No sé si mi imaginación logró volar lejos de lo típico, como nos sugiere San en su propuesta juevera de esta semana, pero me sumo con esta especie de "leyenda inventada" que se me ocurrió a propósito del tema de Tutores y tutorías. Para leer todos los relatos participantes, pasar por el blog de San "Y nacimos casualmente".




Hubo una vez, en un territorio muy lejano, un emperador que, luego de varias décadas de guerras y conflictos logró consolidar su gobierno a fuerza de imponerse sobre otros reyes que por mucho tiempo intentaron disputarle el poder. Casándose con la hija de uno de ellos, logró consensuar la paz al tiempo que obtuvo lo único que le quedaba por alcanzar a esas alturas: engendrar un heredero que le garantizara la perpetuación de su imperio.

Convencido que una educación escrupulosa haría de su hijo el más fuerte de los emperadores, apenas cumplidos los cinco años apartó al pequeño de los círculos edulcorados que hasta entonces frecuentara con su madre, confiándole al más instruido y astuto consejero de  su entorno la exclusiva tutoría de su primogénito. El destacado ministro asumió con suma dedicación la educación del pequeño, remarcando al monarca que el estricto aislamiento y una disciplina rigurosa darían, bajo su tutela y con el paso de los años,  los mejores frutos para la formación del que sería el más grande de los emperadores. 

Desoyendo las súplicas de la emperatriz para que no la apartase de su único hijo, el determinado emperador le entregó al consejero la total libertad para implementar la educación del heredero, recomendándole que fuera instruido con rigor en todos los campos del conocimiento, poniendo especial énfasis en las que ayudaran a forjar un carácter fuerte y  determinado.

Así fue que el niño, pese al sufrimiento de su madre, fue apartado de su entorno, aislado de lo que fuera juegos, diversión y entretenimiento, entregado a la impiadosa tutela de aquel oscuro personaje que avanzó desde el comienzo en maquinar una calculada trama de intrigas para quedarse al fin con todo el poder.

Si bien en algún momento el sospechoso empeño que ponía el consejero en apartar al príncipe de su familia hizo tambalear la determinación del emperador, la astucia del ministro para manipular las dudas del soberano siempre se impuso frente al amor de ese padre que batallaba en su interior.

Sofocada por el dolor de saberse totalmente aislada de su hijo, la salud de la emperatriz fue decayendo a la par que aumentaba la angustia de su esposo al ver el alto costo que ambos estaban pagando. Consumida por la tristeza, la joven madre murió sin siquiera el consuelo de tener a su amado hijo junto a su lecho de muerte.

Pasaron los años y el príncipe se transformó en un joven implacable, despiadado y resentido. Con un carácter templado por la estricta disciplina y totalmente desconocedor del amor filial y todo lo que ello representa, terminó asumiendo fidelidad sólo para con su pérfido tutor, quien al fin había logrado construir alrededor del muchacho un muro inexpugnable de insensibilidad y ambición. Sin dudarlo y manipulado por el siniestro consejero, destronó rápidamente a su padre, quien, destruido por saber que en lugar de un heredero había fabricado un monstruo insensible y vengativo, culminó sus últimos años aislado de todo, tan solitario, amargado y vacío como lo había estado su hijo durante toda su vida.

miércoles, 11 de enero de 2017

ESTE JUEVES UN RELATO: Jugáis conmigo?

Esta semana, Verónica, de Censura SXXI, ha tomado la posta de parte de Lucía, quien ha tenido que ceder la batuta juevera a causa de un adelanto en una cirugía programada (mis mejores deseos para superar este trance). El tema propuesto nos remite a los juegos infantiles y esta vez las musas que vinieron en mi rescate resultaron ser bastante melancólicas. Les agradezco igual, por supuesto.





Recuerdo que alguna vez fui niña. O quizás lo haya sido en un mundo paralelo que aún queda suspendido en mi memoria, no lo sé con exactitud. Pero tengo aún rastros nítidos de lo vivido en algún rincón de mi yo más profundo. Lo que sé con certeza es que el tiempo y el espacio tenían, por ese entonces, otras dimensiones: el resquicio bajo la máquina de coser de mi mamá podía ser una cabaña cálida para guarecerme durante las tormentas, el altillo de la casa de mis abuelos una cueva inexplorada donde se hallaban los más increíbles tesoros, u oficina pública, o tienda, o biblioteca o restaurant donde los más exquisitos platillos se preparaban con palitos de la ropa, celofanes abollados o restos de algún adorno desechado por dudoso gusto, a la vez los inviernos duraban siglos y los veranos, minutos.

En ese universo ya lejano de realidades diferentes no era raro adquirir de improviso super poderes, de hecho podía transformarme fácilmente en Fantasma -la mujer invisible- mientras mi prima resultaba ser Batichica y mi primo mayor Superman, requiriendo apenas un trapo a modo de capa y una terraza llena de malvones como escenario para combatir a los malvados. Durante ese estadio de situaciones increíbles, un puñado de pelotas de colores se transformaba en bochas de helados listos para ser vendidos mientras, bajo el sol de la siesta, yo pedaleaba entusiasmada en el triciclo de mi hermano, forzando mis piernas -algo largas para aquel rodado- en una postura bastante cómica. Tampoco era imposible que mis muñecas alineadas prolijamente en aquel mueblecito con estantes que mi papá construyó con un cajón de gran porte, respondieran a mi llamado desde su silencio cuando las requería, a cada una por su nombre, para sumarlas a mis juegos.

Todo era fácil, dúctil, sencillo. Nada me resultaba dramático ni, mucho menos, definitivo. Mi casa era el más seguro de los refugios; mis mayores, mis pilares incondicionales; mi inocencia, una carga ligera; la curiosidad, un motor certero que me llevaba a descubrir nuevos mundos.

No sé qué pasó. No recuerdo ni entiendo cómo y cuándo se cerró el portal, el libre acceso a todas aquellas maravillas. Sólo sé que sucedió y al evocar aquel tiempo fecundo de ilusiones y fantasías, un nudo triste aprieta mi garganta y una lágrima escurridiza quiere escapar a veces resbalando por mis mejillas. No siempre lo consigue, pero cuando lo logra, hace que la realidad me pese torpemente y ansíe con fuerza atravesar de alguna forma esa frontera impalpable que separa a quien alguna vez fui, de lo poco que hoy queda de ella.

Para compartir más juegos e historias, pasar por lo de Censura

jueves, 5 de enero de 2017

ESTE JUEVES UN RELATO, DESPEGAR O ATERRIZAR

Aún a las corridas (todavía tengo suegra en casa!!) pero igual no quise dejar de participar en la convocatoria juevera de esta semana. Para más relatos, visitar el blog de nuestra querida Vivian.



DESPEGAR O ATERRIZAR

Oprime a su corazón una profunda ansiedad por tener que tomar una radical decisión: emprender el camino incierto de levantar por fin el vuelo y alejarse del rincón al que siempre minimizó por mediocre y chato o quedarse envuelto por la comodidad de seguir los pasos que le vienen trazando desde siempre y anidar en ese mar blando de grises amorfos que es su pueblo y dejarse vencer allí, sin mayor resistencia ni sobresaltos. Se llama Pablo. Se sabe inseguro. Necesitó siempre apoyo. No sabe si animará a despegar.

Cansada ya de recorrer el mundo a los saltos, sin la sensación confortable de saber que se tiene un punto cierto de llegada, un refugio en donde guarecerse y hacerse fuerte en función de su identidad, confronta entristecida a la lluvia que remueve sus viejos recuerdos. Se fue de allí por propia voluntad, sin presiones ni miedos de los que escapar, sus ansias de libertad la llevaron lejos, inquieta y curiosa viajera que quiso conocer más allá de su horizonte para encontrarse con su verdad y sus sueños. Sin embargo algo le faltó. Pese a disimularlo, a paladear cada instante con placer, nunca se sintió colmada. Siente en su interior una profunda inquietud que nace de no saber qué busca y qué necesita en realidad. Se llama Ana. Se sabe sin ataduras. Necesitó siempre algo más. No sabe si ha llegado la hora de aterrizar.

Tanto Pablo como Ana acaban de llegar. Por distintas circunstancias sus destinos coinciden en ese rincón ajeno a ambos. Él sufriendo el difícil desarraigo, ella, ansiando enraizar. Sin buscarse se encuentran sus miradas. Se dicen mucho. Quizás se animen a inventar juntos una nueva perspectiva.

A cada paso la vida nos tiende nuevas propuestas, a veces con más premura, otras, con menos insistencia. Siempre la última palabra depende de nosotros.

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